El otro día, dando la vuelta matutina por los blogs leí un post de
Bliss donde hablaba de
Jennifer y comentaba que en su página además de tratar diversos temas, tiene una sección de recetas de cocina.
Envalentonada por los
decubrimientos culinarios que he hecho en el puerto (casi todos por
tutoriales de
youtube) me puse a revisar la lista. Encontré la receta de huevos
poché, que aunque nunca los había probado, sonaba bastante interesante. Me conseguí un
tutorial en el
youtube y siguiendo las instrucciones de
Jennifer esta mañana me dispuse a desayunar lo que estaba segura sería una delicia además de sencillo de preparar (tanto
Jennifer como las personas en
youtube alardeaban de lo fácil que es hacerlos) Con la hoya con agua muy caliente recordé que el secreto de la receta era el vinagre, pues es lo que hace que el huevo se mantenga en una sola pieza. Al agua le agregué una generosa cantidad de vinagre,
después eché el huevo y se empezó a esparcir, por lo cual vi apropiado echar más vinagre. La receta fue todo un
éxito, los huevos se veían como en el
video, de una sola pieza y perfectamente cocinados. El
problema vino al degustarlo. Casi puedo jurar aun sin haberlos probado antes que no deberían saber a mucho vinagre con un poco de huevo. El libro de recetas de la que escribe el
día de hoy recibió un golpe al
ego. Creo que volveré a las pastas y al pescado con los que ya me siento más en confianza.